Los sistemas naturales del planeta se ven cada vez más afectados por las actividades humanas incluyendo la sobrexplotación de los recursos naturales, contaminación, fragmentación del hábitat, e introducción de especies invasoras. Se estima que el 60% de los servicios ecosistémicos del planeta sufren procesos de degradación y son sobrexplotados.
En Chihuahua, en la cuenca del río Conchos, la presencia de manantiales es fundamental para el mantenimiento de los caudales ecológicos y los ecosistemas ribereños, especialmente durante la etapa de estiaje o sequía cuando estos son la única fuente de agua que provee el flujo base que circula por sus cauces. Lo anterior obliga a comprender los sistemas hidrológicos y su vinculación con la vegetación circundante y suelo, que en conjunto generan la ocurrencia de manantiales, con la finalidad de desarrollar esquemas viables de conservación, así como estrategias jurídicas y políticas públicas que favorezcan su recuperación y conservación, ya que el secado permanente de manantiales conduce a la desertificación del sitio, de los cauces, a la reducción de la biodiversidad, y en algunos casos a la extinción de especies endémicas.
En la cuenca media del río Conchos se ubican dos sistemas termales con características muy especiales las cuales han regido la evolución y adaptación de comunidades biológicas únicas y asociaciones microendémicas que conforman dos ecosistemas convergentes, extraordinariamente similares tanto por sus ambientes fisicoquímicos como por sus componentes macrofaunísticos. Ambos sistemas albergan isópodos shpaeromátidos, caracoles cochliópidos, así como especies de peces guayacones y "cachorritos" microendémicos. Estos últimos muestran una morfología cefálica exagerada, tratándose de una posible adaptación a los bajos niveles de oxígeno disuelto que presentan ambos sistemas acuáticos.
El presente ejercicio dio inicio los días 12 y 13 de mayo de 2011. La Asociación Civil Amigos del Pandeño, A.C., junto con sus socios, convocaron a un primer taller de planificación de "Signos Vitales", con la participación de científicos, expertos, manejadores de recursos naturales y especialistas de Universidades, organizaciones no gubernamentales e iniciativa privada, con el objeto de comenzar a determinar líneas base para implementar estrategias de monitoreo, así como definir preliminarmente un listado de "Signos Vitales" que fuesen apropiados para los manantiales de San Diego de Alcalá y El Pandeño, en el Desierto Chihuahuense. Esto fue el primer paso hacia el desarrollo de un "Programa de Monitoreo de Signos Vitales" que permitirá a los administradores de dichos sitios salvaguardar la permanencia de los ecosistemas, su biodiversidad amenazada y microendemismos, así como los servicios ambientales que estos prestan a la sociedad en su conjunto ante la amenaza que representa el cambio climático.
Los "Signos Vitales" constituyen indicadores biofísicos que se seleccionaron por su alto grado de susceptibilidad a los cambios en el medio ambiente, permitiendo la detección temprana de cambios y alteraciones en el ecosistema, y que proporcionan los elementos técnicos/científicos necesarios para el desarrollo eficiente de labores de restauración, mitigación, manejo y administración.
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